FIESTA DEL MÉDICO Los médicos reivindican el humanismo de la profesión ante los retos del sistema sanitario y la revolución tecnológica
La Fiesta del Médico homenajea a los 67 facultativos jubilados durante el último año —51 recogieron su insignia y diploma en el acto— en una jornada en la que se defendió la inteligencia artificial como una herramienta al servicio del médico, se reclamó un nuevo modelo asistencial y se puso en valor la relación con el paciente
Crónica
La defensa del humanismo como esencia de la profesión médica, la necesidad de adaptar el sistema sanitario a los nuevos desafíos y el reconocimiento a toda una generación de facultativos marcaron la celebración de la festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, patrona de los médicos, organizada por el Colegio Oficial de Médicos de Salamanca el pasado 26 de junio.
La jornada sirvió para rendir homenaje a los 67 facultativos jubilados durante el último año, de los que 51 recogieron su diploma e insignia de Colegiado Honorífico, mientras que el resto recibirá esta distinción en fechas posteriores en la sede colegial.
El acto contó con la asistencia del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; la decana de la Facultad de Medicina, María del Mar Abad Hernández; el gerente de Salud del Área de Salamanca, Luis Alberto Álvarez Espinosa; el gerente de Atención Primaria, Luis Javier González Elena; el vicepresidente de la Real Academia de Medicina de Salamanca, José Carretero González; el comandante jefe de la Guardia Civil y el inspector jefe de la Policía Nacional, entre otras autoridades civiles, académicas y sanitarias. VER GALERÍA DE IMÁGENES
La celebración comenzó con una misa en la iglesia de San Marcos, donde el párroco centró su homilía en la parábola del Buen Samaritano como ejemplo de la auténtica vocación médica. Recordó que, al igual que el samaritano, el médico está llamado a detenerse ante quien sufre, incluso en una sociedad dominada por la rapidez y la presión asistencial.
“No nos acostumbremos al dolor”, pidió el sacerdote, quien advirtió de que “el paciente para un médico nunca debería ser una estadística” y reclamó que los profesionales no pierdan “esa dimensión fraterna y samaritana, valiente y comprometida”. En su reflexión recordó además a los médicos fallecidos y dio voz al testimonio de Petro Shemelyak, un facultativo que, tras permanecer en coma, quiso agradecer la atención recibida de sus compañeros y el apoyo de la comunidad cristiana.
Ese mismo mensaje de cercanía al paciente fue el hilo conductor de los discursos pronunciados posteriormente en el salón de actos del Colegio de Médicos, donde los intervinientes coincidieron en reivindicar que los avances tecnológicos y la inteligencia artificial nunca podrán sustituir la dimensión más humana de la profesión.
El vocal de Médicos Jubilados, Victoriano Guinaldo, abrió las intervenciones agradeciendo a los homenajeados toda una vida dedicada al ejercicio profesional. Recordó que los médicos han acompañado a miles de personas “en la enfermedad, en el final de la vida e incluso después”, y resumió esa vocación afirmando que “ser médico es el arte de acompañar cuando no se puede curar”.
Guinaldo defendió que la inteligencia artificial supondrá un gran avance para la medicina, pero advirtió de que “nunca sustituirá la relación médico-paciente”, basada en la empatía, la confianza y la confidencialidad. “No se trata solo a la enfermedad, sino a la persona con enfermedad”, recordó durante una intervención en la que también expresó su preocupación por la situación actual de la sanidad.
En este sentido, aseguró que la profesión “no atraviesa su mejor momento”, denunció la creciente presión asistencial y reclamó una mejor organización sanitaria y un mayor reconocimiento de la responsabilidad que asumen los médicos. “Lo barato sin capacidad resolutiva resulta más caro”, afirmó al referirse a la sustitución de funciones médicas por profesionales con menor cualificación.
El representante de los médicos jubilados quiso también lanzar un mensaje optimista a quienes comienzan esta nueva etapa. “La jubilación ha sido solo laboral, pero no de la vida”, señaló, animándoles a seguir activos y vinculados al Colegio y a la Fundación para la Protección Social.
En nombre de los nuevos Colegiados Honoríficos intervino María Auxiliadora Velasco, quien realizó un recorrido por la evolución vivida por una generación de profesionales que ha sido testigo del extraordinario desarrollo científico y tecnológico de la medicina desde finales del siglo XX hasta la actualidad.
Velasco repasó su trayectoria en la Atención Primaria salmantina para agradecer el magisterio de profesores, tutores y compañeros que marcaron su carrera, al tiempo que reivindicó el valor de la docencia y de la sanidad pública.
Buena parte de su intervención estuvo dedicada al impacto de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías en la asistencia sanitaria. Reconoció las enormes posibilidades que ofrecen para el diagnóstico, la gestión o la comunicación con los pacientes, aunque insistió en que “la inteligencia artificial no puede sustituir la esencia de la medicina”.
“La pregunta no debería ser si la inteligencia artificial sustituirá a los médicos, sino cómo los médicos podrán utilizar la inteligencia artificial para mejorar la atención a sus pacientes”, afirmó. A su juicio, “el futuro pertenecerá a aquellos profesionales capaces de integrar la tecnología sin perder los valores humanistas que históricamente han definido la medicina”, ya que, recordó, “los pacientes no buscan únicamente diagnósticos correctos o tratamientos eficaces. Buscan también comprensión, confianza y acompañamiento”.
El cierre institucional corrió a cargo del presidente del Colegio de Médicos de Salamanca, Santiago Santa Cruz, quien rindió homenaje a toda una generación de profesionales que, dijo, constituye un nuevo eslabón en la larga tradición médica salmantina.
“Ser médico no es solo tener conocimiento, sino además sensibilidad y humanidad”, afirmó antes de recordar a los grandes maestros de la Facultad de Medicina y destacar el legado de quienes han ejercido durante más de cuatro décadas.
El presidente evocó especialmente el comportamiento de los médicos durante la pandemia. “Cuando todos se encerraron llenos de miedo, vosotros os pusisteis en primera línea”, recordó, agradeciendo el esfuerzo realizado por una profesión que, dijo, sostuvo el sistema sanitario en uno de sus momentos más difíciles. Pero el reconocimiento dio paso también a la reivindicación. Santa Cruz aseguró que los homenajeados se jubilan “dejando una sanidad que sufre” y reclamó reformas para afrontar los retos del futuro. “Urge diseñar un nuevo modelo asistencial adaptado a la realidad demográfica, tecnológica y social del siglo XXI”, afirmó.
Asimismo, defendió la necesidad de alcanzar un Estatuto Marco específico para la profesión médica que reconozca “los muchos años de formación, la responsabilidad que tenemos y las muchas horas de guardia”, al tiempo que calificó de “inaceptable” el aumento de las agresiones a profesionales sanitarios. “Es inaceptable que quienes curan tengan que trabajar con miedo”, lamentó.
Antes del discurso del presidente, se procedió a la imposición de las insignias y la entrega de los diplomas acreditativos a los nuevos Colegiados Honoríficos, que culminó con la la tradicional fotografía de grupo con los homenajeados y las autoridades asistentes. La jornada concluyó con la comida de confraternidad celebrada en el Hotel NH Palacio de Castellanos, donde se entregaron los premios de los certámenes culturales y campeonatos deportivos organizados por el Colegio y se celebró el sorteo de regalos donados por distintas entidades colaboradoras.
Más allá del homenaje a una generación de médicos, la celebración dejó un mensaje compartido por todos: en un momento de profundas transformaciones tecnológicas y de importantes dificultades para el sistema sanitario, la medicina solo conservará su verdadera esencia si mantiene intactos los valores de cercanía, escucha, empatía y compromiso que inspiraron la parábola del Buen Samaritano con la que comenzó la jornada.

