Homenaje a la integridad del Dr. Juan Salvat Puig

El médico forense y profesor de la Universidad, que falleció el pasado enero a los 68 años, recibe a título póstumo la distinción de Colegiado de Honor con Medalla de Oro en una emotiva ceremonia con familiares, compañeros y amigos

Por Puri Contreras (Salamanca Médica)

El Dr. Juan Salvat Puig "hacía cada cosa como si fuera la única", pero hacía muchas. Médico forense, profesor de la Universidad en las facultades de Medicina y Derecho, en la Escuela de Policía de Ávila, presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos… y en cada lugar mostraba su buen hacer profesional, su integridad, su empatía y su generosidad. Como recordó su hija, él decía que "había tiempo para todo", pero la verdad es que sus compañeros admiran esa enorme capacidad de trabajo y entrega en sus múltiples facetas hasta su pérdida prematura el pasado enero a los 68 años.

Así lo han puesto de manifiesto los máximos representantes de las instituciones en las que trabajaba durante el homenaje organizado por el Colegio de Médicos de Salamanca y la Comisión de Deontología en el que se ha hecho entrega a título póstumo de la distinción como Colegiado de Honor con Medalla de Oro. Ricardo Rivero Ortega, rector de la Universidad de Salamanca; Juan José Rodríguez Sendín, expresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) y de la Comisión Central de Deontología de la OMC; José Antonio Vega Bravo, presidente de la Audiencia Provincial de Salamanca; y Santiago Santa Cruz Ruiz, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Salamanca, en un acto moderado por Ignacio Paz Bouza, actual presidente de la Comisión de Deontología, destacaron las cualidades que han hecho a Juan Salvat Puig merecedor de este homenaje, en el que “seguro nos está acompañando en espíritu”.

En un salón de actos lleno de compañeros, amigos y familiares, Ricardo Rivero destacó su “admirable forma de ser y su buen hacer”, gracias a su “compromiso humano y universitario” en todas las instituciones donde trabajó. En la Universidad, no solo en la Facultad de Medicina, también en la de Derecho, e incluso en la puesta en marcha del Grado de Criminología, cuya implicación fue decisiva para que “todo saliera bien”, como recordó el rector.

Con sus alumnos hasta el final

“Hacía cada cosa como si fuera la única”, señaló Rivero, y daba siempre “lo mejor de sí mismo”, tanto que “estuvo atendiendo a sus alumnos hasta los últimos días de su vida”. Por todo ello, remarcó, es tan fácil recordar el ejemplo de alguien con un “compromiso irrepetible”.

Juan José Rodríguez Sendín, compañero de promoción y amigo, cómplice de muchas charlas y reflexiones en torno a la deontología médica, aprovechó su recuerdo para reivindicar los principios de la profesión médica que deben estar centrados, siempre, en las necesidades del paciente. Principios que destacó en el Dr. Juan Salvat Puig, por su “altruismo e integridad, empatía, perseverancia y rigor intelectual. Fue bueno y ejemplar”.

Los médicos, destacó Rodríguez Sendín, no solo deben ser competentes y estar al día, deben seguir luchando para no perder el respeto de los ciudadanos ante una dura realidad de recortes sanitarios que está afectando a la calidad de la asistencia, porque, al final, “ante el paciente somos la cara de la Administración Pública”. Igualmente, “no podemos quedarnos parados ni ser meros observadores de la realidad, porque todo lo que ocurre afectará tarde o temprano a la profesión, sobre todo las injusticias o las consecuencias de la miseria humana”.

En todo ello, remarcó el doctor, el Código Deontológico de la Organización Médica Colegial -el nuevo verá la luz en torno al mes de septiembre- y los Colegios de Médicos son pilares fundamentales para velar por el profesionalismo y para que “ningún paciente se nos quede por el camino”, añadió.

Para finalizar, Rodríguez Sendín se acordó de su último paseo por la Plaza Mayor junto a Juan Salvat Puig, hablando del respeto, al paciente y a los compañeros, como “primera piedra de la ética médica” que tiene en cuenta “los valores propios de cada ser humano”.

“Vaya pedazo de médico forense que se nos ha ido”. Con estas palabras clarificadoras, el presidente de la Audiencia Provincial de Salamanca dejó constancia del “rigor” y la “sensibilidad profesional” de Juan Salvat Puig, cuyo trabajo ha hecho más fácil el difícil oficio de impartir justicia. Como relató José Antonio Vega Bravo, sus completos informes y su trabajo “casi perfecto” han hecho que su “buen hacer” perdure en el tiempo, dejando una “huella de prestigio” que será difícil de borrar.

Por último, el presidente del Colegio de Médicos puso en valor la importante función de la Comisión de Deontología de la institución, que presidió Juan Salvat Puig hasta su muerte realizando un “gran labor” con absoluta generosidad. No solo resolviendo conflictos con pacientes o entre compañeros de la mejor manera posible, también asesorando, dando formación, y entregándose en cuerpo y alma a la mejora de la profesión médica. “Es un ejemplo a seguir por su generosidad y su entrega, merecedor de todos los honores”, aseguró el doctor Santiago Santa Cruz, antes de entregarle la Medalla de Oro de la institución a Carmen, la hija de Juan Salvat, quien visiblemente emocionada, agradeció el homenaje a todos los presentes:

“Es verdad, como habéis dicho, que hacía todo siempre como si fuera lo único. No sé de dónde sacaba el tiempo. La Medicina Forense era su pasión y la Universidad también, y desde luego el Colegio de Médicos era para él un hogar de trabajo para mejorar la profesión”.

El acto concluyó con un vino de honor donde los asistentes siguieron recordando el ejemplo de un médico y profesor que perdurará en el tiempo.

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